Lo que tu sonrisa dice de ti

Dicen que “la sonrisa es el reflejo del alma”, y también “el mejor maquillaje de una mujer”, entre otras muchas frases que me encantan. Pero hay mucho de cierto en todo esto, y es que nuestra sonrisa dice mucho de nosotros: es sinónimo de felicidad. Y tener una boca cuidada y bonita, también nos ayuda a querer lucir esa parte de nosotros.

Pero no es tan fácil conseguir una sonrisa 10, pues, entre otras cosas, requiere de unos hábitos saludables tanto de alimentación como de higiene.

La búsqueda de una boca perfecta es algo que lleva causando furor desde hace muchos años. Y es normal, pues nuestros dientes son una de la parte más importante de nuestro rostro, pudiendo convertirse en una parte fundamental que influye en nuestra belleza, salud y autoestima. Una persona que luce una sonrisa bonita y una boca cuidada es alguien que indica que se cuida y se preocupa, no solo por su salud, sino también por su imagen.

En una sociedad que se resiste a envejecer y con tendencia a mostrar felicidad (real o no) en las redes sociales, hace que la preocupación por el aspecto de nuestra boca haya aumentado aún más. ¿Qué mejor que mostrar una sonrisa perfecta, símbolo de alegría y felicidad?

¿Y cómo es una sonrisa perfecta?

Pues, en cuanto a los aspectos estéticos que definen la sonrisa perfecta están el color blanco, un tamaño de dientes que se encuentren en armonía con nuestra cara, estén rectos y perfectamente alineados.

Pues, quizás haya que mirar más allá de lucir una boca 10 con unos dientes blancos, perfectamente alineados y en armonía con nuestro rostro… Quizás lo más importante de todo, sea sentir esa felicidad de verdad.

Ese es precisamente para mí el secreto de lucir una boca perfecta. Más allá de lo visiblemente estético (que también cuenta) es ver una sonrisa que realmente transmita felicidad y alegría. Esa sonrisa que contagia esos sentimientos con tan sólo verla.

Porque para mí, una boca estéticamente perfecta, nunca lo será si no es capaz de transmitir nada con su sonrisa.

Así que desde aquí te animo a que sonrías más. Sonríe aunque no encuentres motivos en hacerlo. Porque como casi todo en esta vida es cuestión de práctica, puede que llegue el día en el que seamos capaces de sonreír y mostrar a su vez la parte más bella cada uno de nosotros.