Errores que probablemente cometes al aplicar tu crema

Sabemos que la piel del rostro es una de las partes más delicadas de nuestro cuerpo. Es por ello que es la que más cuidamos.

Aun así, por mucho que compremos la crema más cara del mercado, no nos servirá de mucho si no la aplicamos correctamente. Y claro, no son pocas las ocasiones en las que las prisas dominan nuestra vida, dejándonos llevar por malas costumbres y errores, que al paso del tiempo nos pasan factura, al no haber aprovechado todos los beneficios del producto por no haberlo aplicado correctamente.

El producto de belleza más consumido es la crema facial, ya que es el primer paso para proteger la piel del rostro frente al envejecimiento y los radicales libres. Pero, como en todo, hay que saber aplicarla bien para aprovechar todos los beneficios del producto.

A continuación, te mostramos los errores más comunes que cometemos al aplicar nuestra crema facial.

Aplicar la crema sin habernos limpiado el rostro

No solo debemos limpiar nuestro rostro por la noche, sino también al levantarnos por la mañana. Mientras duermes, tu piel también acumula residuos, que debes eliminar junto con los restos del tratamiento de noche antes de aplicar tu crema de día.

Utilizar demasiado producto

Aplicarnos un exceso de crema es un gran error que cometemos muchas, ya que tapona los poros, no dejando respirar nuestra piel correctamente. Utilizar más producto no es sinónimo de que vayamos a conseguir unos efectos más rápidamente. Lo mejor es aplicar la cantidad justa que necesitamos para que nuestra piel la absorba con facilidad.

Frotar la piel

A menudo las prisas pueden hacer que no queramos perder demasiado tiempo en aplicarnos la crema. Hay que hacerlo mediante un suave masaje a base de pequeños toques, desde dentro hacia afuera y sin aplicar demasiada presión. Tanto al aplicarnos la crema como al secarnos el rostro después de lavarlo, debe hacerse a base de pequeños toques.

No aplicar crema en el cuello y escote

Aunque cada vez encontramos más productos en el mercado que ofrecen tratamientos específicos para la piel de nuestro cuello y escote, las cremas faciales también nos sirven para esas zonas que solemos olvidar con demasiada frecuencia. Sin duda un grave error, ya que el paso del tiempo hace que estas zonas pierdan su elasticidad, cosa que podemos evitar.

Elegir tu tratamiento influenciada por la experiencia de otros

Cada piel es diferente y tiene sus propias necesidades. Lo que le funciona a una persona no tiene que funcionarle a otra. Por ello, es de vital importancia que conozcas tu piel o que te dejes aconsejar por algún experto, que es quien mejor te podrá indicar una buena crema para tu tipo de piel. También es cuestión de probar, hasta encontrar esa crema que te gusta por su textura, su olor y además hace que tu piel tenga un aspecto espléndido.

No pensar a largo plazo

En ocasiones olvidamos que nuestra piel tiene efecto memoria por lo que, si no la has cuidado correctamente, es probable que las temidas arrugas aparezcan antes. Para que te hagas una idea, a partir de los 20 años es muy recomendado utilizar alguna hidratante mañana y noche. A partir de los 25 se incorpora a la rutina el contorno de ojos, y a partir de los 30 se añade una crema antiarrugas de noche.

Dejar de utilizar protección solar al finalizar el verano

No importa la época del año en la que estemos: los rayos del sol son dañinos para la piel además del principal culpable del envejecimiento de la piel. Así que tenlo muy en cuenta a la hora de elegir tu tratamiento de día y procura que ésta siempre cuente con factor de protección solar.

Falta de constancia

Aunque adquieras la mejor crema del mercado, no te servirá de mucho si no eres constante en su utilización. No dejes que la pereza pueda contigo y mantén tu piel limpia y correctamente hidratada con los productos adecuados.